La justificación para atacar a Irán ya era un desastre. Trump solo empeoró las cosas
Las justificaciones esgrimidas por la administración Trump para ir a la guerra con Irán ya eran un embrollo confuso y contradictorio.
Pero el martes, Trump empeoró aún más el asunto y echó por tierra la confusa explicación que dio la administración el lunes.
Apenas un día después de que el Secretario de Estado Marco Rubio afirmara que Irán representaba una amenaza latente —porque respondería a ataques inminentes de Israel atacando a las fuerzas estadounidenses—, Trump ofreció una explicación completamente diferente: que Irán iba a lanzar ataques preventivos contra Estados Unidos por su cuenta.
“Mi opinión era que iban a atacar primero”, declaró el presidente.
Y con esto, el fallido despliegue del caso de la administración Trump a favor de la guerra entra en otro capítulo.
Rubio ya había llamado la atención de muchos con sus afirmaciones el lunes.“Sabíamos que habría una acción israelí”, defendió Rubio. “Sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses, y sabíamos que si no los perseguíamos preventivamente antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas”.
Esto fue problemático por un par de razones.
Para empezar, difería de las explicaciones que se habían ofrecido días antes del inicio de la guerra sobre por qué Irán representaba una amenaza inminente.
El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, quien lideraba las negociaciones con Teherán, afirmó inicialmente que Irán estaba “probablemente a una semana” de tener material para fabricar bombas nucleares.
Posteriormente, Trump, en su discurso sobre el Estado de la Unión la semana pasada, afirmó que Irán “pronto” tendría la capacidad de atacar a Estados Unidos con un misil balístico intercontinental (ICBM).
Pero esas afirmaciones no concuerdan ni con la inteligencia estadounidense ni con las afirmaciones anteriores de la administración de haber “destruido” el programa nuclear de Irán hace apenas ocho meses.
Además, la explicación de Rubio dio la impresión de que Israel era el que movía la cola, es decir, que las decisiones de Estados Unidos sobre ir a la guerra estaban dictadas por un aliado.
El martes, la administración Trump intentó disipar esa idea, afirmando que la explicación de Rubio no se centraba en por qué Estados Unidos fue a la guerra, punto, sino en por qué lo hizo cuando lo hizo.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en el Capitolio de Estados Unidos en Washington, el 2 de marzo. Brendan Smialowski/AFP/Getty Images
Pero Trump ahora ha criticado esa narrativa, distorsionando una vez más el mensaje de su administración. Cuando se le preguntó el martes si Israel lo había obligado, afirmó que era Irán quien estaba a punto de atacar.
“En mi opinión, atacarían primero”, manifestó Trump sobre Irán. “Iban a atacar si no lo hacíamos. Iban a atacar primero. Estaba convencido de ello”.
Añadió: “Y, dado el desarrollo de la negociación, creo que iban a atacar primero, y yo no quería que eso sucediera. Así que, en todo caso, podría haber forzado la mano de Israel”.
Trump luego pareció señalar posibles desacuerdos dentro de su administración sobre el tema.
“Pensábamos, y yo quizás más que la mayoría —podría preguntarle a Marco—, pero pensé que íbamos a tener una situación en la que nos atacarían”, insistió Trump. “Se estaban preparando para atacar a Israel. Se estaban preparando para atacar a otros. Lo están viendo ahora mismo… Así que creo que tenía razón”.
Poco después, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, intervino en las redes sociales y escribió que la explicación de Trump era “100 % correcta”.
Tras las declaraciones de Trump, Rubio negó el martes por la tarde haber atribuido parte alguna de la justificación a seguir a Israel. En cambio, apoyó la última explicación del presidente.
“En resumen: el presidente determinó que no nos atacarían primero. Así de simple, muchachos. No vamos a poner en peligro a las tropas estadounidenses”, declaró Rubio a los periodistas en el Capitolio.
Es difícil exagerar cuánto esto contradice la versión de Rubio de los hechos y abre una nueva caja de Pandora.
La idea de que Irán estaba a punto de atacar a Estados Unidos sería la justificación más sencilla y clara, si se corroborara. Pero, notablemente, esa no es la justificación que Rubio —ni nadie más— ofreció, al menos no antes del martes.
En cambio, Rubio presentó una teoría mucho más compleja y arriesgada, según la cual la acción inminente de Israel, por extensión, también implicaba la inminencia de los ataques iraníes contra Estados Unidos. Es discutible si esa justificación era suficiente, pero al menos era lógicamente plausible.
Pero también corría el riesgo de solidificar una narrativa muy poco propia de Trump: una en la que él no era el líder sino que estaba siendo guiado o incluso coaccionado a entrar en una guerra por Israel.
Esa era una narrativa que ya había suscitado inquietud en ciertos círculos Y ya hemos visto a Trump intentar atribuirse la muerte del líder supremo de Irán, el ayatola Alí Jamenei, mientras su administración ha intentado enfatizar que parte de la misión fue llevada a cabo por Israel.
Guerra de EE.UU. e Israel con Irán: Trump advierte sobre «gran oleada» y aumenta la tensión
Si bien no es exactamente una sorpresa que Trump haya corregido en exceso, ha creado un conjunto completamente nuevo de problemas.
La pregunta ahora será qué información de inteligencia respalda la afirmación de Trump. De no existir, se plantea la posibilidad de que Estados Unidos haya entrado en guerra básicamente por una premonición de Trump.
Y ahora la administración está en al menos su cuarta explicación diferente de por qué Irán representó una amenaza inminente en menos de 10 días, incluidas las dos versiones más recientes que se contradicen directamente entre sí.
Trump no es ajeno a lanzar ideas al aire para ver cuál queda. Pero es algo completamente distinto hacerlo con un tema tan serio como la justificación de la guerra, especialmente cuando han muerto militares estadounidenses.
Analistas internacionales enfatizan que debemos adaptarnos a un mundo “disruptivo” y en “transición” hacia un orden que aún es incierto
El mundo se ha vuelto mucho más incierto. Lo único claro en el actual escenario es que ya nada es como antes. Se reeditaron los tiempos de guerra que pocos imaginaron (Rusia-Ucrania, que también involucra a la OTAN y amenaza a países de Europa), el agravamiento del conflicto en Medio Oriente y otras tensiones en distintas partes del planeta, y los conflictos comerciales han traído de regreso el proteccionismo económico, sobre todo por los aranceles impulsados por Estados Unidos que rivaliza con China.
A esto se suma que el derecho internacional y la democracia se han vuelto más frágiles ante la “ley del más fuerte”, los populismos y las posiciones radicales. Por otro lado, el fenómeno de la migración es motivo de preocupación y de polémica en distintas partes del planeta, incluido Chile. En paralelo, la revolución tecnológica sigue sorprendiendo a diario, impulsada por la inteligencia artificial y la robótica. Por todo aquello, cobra más vigencia que nunca la premisa de que es necesario “aprender a surfear la ola”, es decir, adaptase a esta nueva realidad e identificar oportunidades incluso en medio de la crisis.
Sobre todo aquello se explayaron los expertos en temas internacionales, los profesores Gilberto Aranda del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile y Guillermo Holzmann de la Universidad de Valparaíso y otras instituciones, en el marco del conversatorio “Análisis del nuevo (des)orden mundial”, que se realizó este martes 30 de septiembre en el teatro del Campus Santiago. La actividad fue organizada por el área de Extensión y la Escuela de Ingeniería en Negocios Internacionales, cuya jefa de carrera, Daniella De Luca, estuvo a cargo de moderar el diálogo. Al evento asistieron el director del Campus Santiago, Jaime Vera, docentes y estudiantes, principalmente de la carrera coorganizadora.
A juicio del profesor Aranda, el mundo experimenta “una transición en cámara lenta, donde coexisten diversos órdenes, algunos más bien multipolares y otros con rasgos de bipolaridad, otros sin hegemonía, luchas del más fuerte. Es decir, al no arribar todavía a un sistema más nítido,
lo que cunde en ese contexto es la confusión, la incertidumbre con rasgos de desorden”.
Puso foco en que el sistema internacional ha visto crecer fuertemente a China, mientras Estados Unidos se ha convertido en una “potencia revisionista” del orden mundial que este mismo país contribuyó a crear con instituciones como las Naciones Unidas y los tratados de libre comercio, los cuales se han puesto en duda con aranceles de una envergadura que “no teníamos desde 1930”, enfatizó el coautor de libros entre los que se cuenta “Conflictos de identidades y política internacional».
Holzmann, por su parte, explicó que se observa hace por lo menos diez años —con el primer gobierno de Trump— un proceso de “disrupción” de un sistema internacional y un multilateralismo debilitado, que no tiene la eficiencia para intervenir en los temas que le son propios ni tiene la capacidad para evitar conflictos o que un país ataque a otro.
En este tablero, las principales piezas que están jugando son Estados Unidos, Rusia, China e India, “no sabemos si la Unión Europea podría acompañar a esas cuatro potencias. Y eso significa que el orden internacional hoy está asociado a quién es más fuerte”,dijo.
“Estamos frente a un punto de inflexión entre lo que era la sociedad que conocíamos en lo político, económico, tecnológico y social. Hay un cambio profundo en la forma de producir bienes y servicios que está muy marcado por la tecnología, pero también por la turbulencia de cómo se produce este cambio en el juego de poder. El poder está redistribuyéndose a nivel global y los países como Chile, que no sepan observar bien todo ello, van a perder oportunidades”, comentó Holzmann.
El académico del Magíster en Gobierno y Gestión Pública de la UV planteó, además, que se trata de “un proceso que es que es complejo y que requiere necesariamente una visión bastante amplia e interdisciplinaria y que, efectivamente, permita saber navegar en estas aguas. Hoy día quienes llevan los buques son las potencias y los botes menores como Chile necesitamos no alejarnos mucho de los buques grandes”.
En cuanto a las oportunidades, los analistas compartieron en que el comercio internacional y las alianzas seguirán siendo importantes con las distintas potencias como China y Estados Unidos, pero que se debe hacer esfuerzos por avanzar en India y en Sudamérica, en especial con Brasil, dado su peso específico en la región.
¿Tercera guerra mundial?
Consultados luego del evento si, debido a los distintos conflictos bélicos que se están observando en el globo, se podría decir que, en la práctica, ya se inició una tercera guerra mundial, ambos expertos coincidieron en que aún es prematuro afirmar aquello.
“Me parece que nos falta para eso. Tenemos una aceleración en los procesos de transformación tanto en la distribución de poder como en el surgimiento de nuevos conflictos. Hoy día estos conflictos ya no son solamente de tipo netamente militar, sino que son híbridos: el uso de drones, tecnología, cómo dejar ciego, sordo y mudo al oponente cortando todas sus comunicaciones y su energía, etcétera. Todavía no entramos a una tercera guerra mundial, ya que eso implicaría la muerte de millones de personas no solo por bombas nucleares, sino también por ataques biológicos”, sostuvo Holzmann.
Indicó, asimismo, que el propio Presidente Donald Trump, en su discurso en las Naciones Unidas, puso el tema sobre la mesa en términos “de no solo controlar el armamento nuclear, sino también controlar otro tipo de armamentos que pueden matar en términos masivos a mucha población de la Tierra”.
“Creo que hay que evitar que lleguemos a una tercera guerra mundial. Y eso significa cuidar la humanidad, lo cual implica tener la capacidad de dialogar, negociar y también imponer, porque las potencias no logran avanzar sin todos los países que los proveen de los recursos que estas necesitan. Entonces hay un proceso que obliga a mirar la realidad de una forma distinta”.
Para el profesor Gilberto Aranda “no hay ni una nueva guerra fría ni tercera guerra mundial. Es cierto que en algunos ámbitos hay una bipolaridad comercial económica, donde hay una competencia estrecha, pero se requiere mucho más multidimensionalidad para una colisión completa de valores y prácticas como la guerra fría”.
Sobre una tercera guerra mundial, detalló, “lo que haría falta para aquello sería un involucramiento en primera línea de las potencias dominantes y desafiadoras, cosa que no ocurre. Se están haciendo más bien guerras proxy, donde están comprometidas tras bambalinas, pero no hay un enfrentamiento directo. Si ocurriera eso estaríamos ante un cambio abrupto sistémico, en lo que se llama guerra global. Yo no descarto que pudiéramos llegar a aquello, pero aún no ha sucedido y esperemos que no ocurra”.

UV
¿Qué aliados le quedan a Cuba en la región mientras crecen las tensiones con EE.UU.? Spoiler: no son muchos

La captura del presidente Nicolás Maduro por parte de EE.UU. no solo trajo una oleada de cambios en Venezuela. También se sintió con fuerza en Cuba, que perdió de un día para el otro a su primer aliado y principal fuente de petróleo en la región en momentos en que las tensiones entre La Habana y Washington están, una vez más, en alza.
“Cuba está a punto de caer, es una nación que está muy cerca del colapso”, dijo el presidente de EE.UU., Donald Trump, a finales de enero, semanas después de ordenar el derrocamiento de Maduro. “Obtenía su dinero de Venezuela, obtenía el petróleo de Venezuela, pero ya no lo tienen”, agregó.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció que la isla atraviesa un “momento complejo”, pero rechazó el jueves la “teoría del colapso” de Trump, a la que consideró una “construcción” ajena a la realidad.
De cualquier manera, Cuba ya está viviendo entre apagones y faltantes en medio de una grave crisis económica que lleva años, y los habitantes de La Habana se preparaban para una crisis de consecuencias imprevisibles.
De acuerdo con una investigación del Real Instituto Elcano, un think tank ubicado en Madrid, en los últimos 10 años las exportaciones de Cuba cayeron un 47 % y las importaciones un 36 %, mientras que la inflación saltó de 2 % al 70 %, en un país habitado por 10 millones de personas que no logra salir de las dificultades económicas. En ese mismo período, el intercambio comercial con Venezuela, que ahora parece haber llegado a su fin, cayó un 60 %.
Cuba y sus aliados históricos
Desde la Revolución de 1959, Cuba, una isla que necesita importar alimentos y energía para satisfacer sus necesidades básicas y cuyo comercio exterior está fuertamente limitado por el embargo de EE.UU., se ha tenido que valer de relaciones estrechas con otros países para salir a flote.
Durante buena parte del siglo XX, la Unión Soviética ocupó ese lugar de garante de Cuba, comprando el azúcar cubano y proveyendo casi todo lo demás, pero tras su colapso en 1991, y la disolución del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) que regía desde Moscú las relaciones económicas entre los países comunistas, el gobierno de Fidel Castro tuvo que tejer relaciones con otros países para sortear el colapso.
A las dificultades cubanas para adaptarse a un mundo sin el apoyo de la URSS se le llamó el “período especial”, un tiempo de derrumbe económico, de auge de la pobreza y grandes flujos migratorios que marcaron la historia contemporánea cubana.

Un cartel en La Habana celebra la amistad entre los líderes de Cuba y Venezuela. YAMIL LAGE/AFP/AFP via Getty Images
Y mucha gente en Cuba nunca salió del período especial, según dijo a CNN el economista cubano Ricardo Torres, profesor en la American University en Washington y exdocente de la Universidad de La Habana.
“Cuba venía de lo que casi todo el mundo entendía como la época dorada del socialismo, con estabilidad, servicios sociales bien desarrollados, una baja diferenciación social. Cuba llega al período especial con reservas de todo tipo, económicas, sociales, políticas”, consideró, agregando que la crisis actual “golpea a una población que ya estaba golpeada”.
Durante esa fatídica década de 1990 para Cuba, hubo primero un acercamiento con España a través de las inversiones en el turismo, que se convirtió en la principal exportación de la isla, pero no fue sino hasta la llegada de Hugo Chávez, de cercanía ideológica con Castro, al poder en Venezuela 1999 que La Habana volvió a tener un aliado en quien apoyarse.
La vida después de Venezuela: ¿qué socio le queda a Cuba en la región?
Durante casi 25 años Venezuela proveyó petróleo a Cuba, que no posee este recurso en cantidad suficiente para abastecer a sus necesidades energéticas, en una proporción mayor a cualquier otro país.
Cuba, en tanto, ha enviado en estas décadas recusos humanos a Venezuela: médicos y soldados, tales como los 32 agentes de la guardia personal de Maduro que murieron durante su captura, el 3 de enero.
Así y todo, Venezuela era el principal pero no el único proveedor de petróleo de Cuba. Los otros son Rusia y México, el único país de Latinoamérica que siguió enviando crudo a la isla tras el cese de la ayuda venezolana.
Pero eso también podría cambiar debido la amenaza de Trump de aplicar sanciones a países que envían petróleo y derivados a Cuba.
A comienzos de febrero la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, restó importancia a estas amenazas y se mostró segura de que los envíos continuarán. “No hablamos nunca con el presidente Trump del tema del petróleo con Cuba”, dijo, agregando que estos continuarían “por razones humanitarias”.
Pero el lunes, la presidenta confirmó en conferencia de prensa que los envíos de petróleo de México a Cuba estaban “detenidos”, aunque estaban buscando “por vía diplomática” que la isla reciba el combustible.
“Están detenidos (los envíos) en este momento y estamos buscando evitar afectaciones a México”, señaló Sheinbaum, antes de agregar que su país seguirá apoyando a Cuba ante el accionar “injusto” de Estados Unidos.
“El pueblo de México siempre es solidario. Nadie puede ser omiso a la situación que está viviendo en este momento el pueblo de Cuba por las sanciones que se están imponiendo a cualquier país que envíe petróleo por parte de Estados Unidos, de una manera muy injusta”, consideró Sheinbaum.
Así, México se ha convertido en el último sostén que le queda a Cuba en la región, siendo el otro Rusia, que ya tiene suficientes problemas en Ucrania y cuyos envíos han estado siempre por debajo de las expectativas de La Habana.
Si Cuba no logra reemplazar el petróleo venezolano, sufrirá faltantes y apagones. Pero si México no logra negociar con EE.UU. para restaurar sus envíos, la isla podría quedarse prácticamente sin energía y sin su última línea de vida.
Durante 2025, México envió a Cuba entre 12.000 y 17.000 barriles de petróleo al día. Según la agencia Reuters, los envíos venezolanos promediaron ese mismo año los 26.000 barriles diarios, aunque en otros momentos de la historia reciente la cifra llegó a 100.000.
Sin buscarlo, México parece haber quedado en la posición de sostén económico que ocupó Venezuela en los últimos 25 años y la URSS durante la Guerra Fría.
Amigos que ya no están: ¿qué pasa con Brasil, Nicaragua, Guatemala y tantos otros aliados del pasado?
México parece compartir la responsabilidad de prestar apoyo material a Cuba apenas con Rusia, que aporta el petróleo que puede y demostró tras la captura de Maduro que no se enfrentará con EE.UU. por lo que ocurra en las Américas. Atrás quedaron los países de la región que alguna vez se mostraron cercanos a La Habana.
La Nicaragua de Daniel Ortega, un aliado aliado histórico e ideológicamente cercano, transita sus propias penurias económicas y no parece estar en condiciones de ayudar. Y ahora incluso ha bloqueado el ingreso de ciudadanos de Cuba sin visa al país, una medida que parece orientada a limitar el número de cubanos que llegan a Nicaragua como paso para llegar a EE.UU.
Pero además de Nicaragua, hay otros países de América Latina que antes se mostraron cercanos a Cuba y ahora, con los diferentes cambios de gobiernos y de contextos ocurridos en los últimos años, no han mostrado su presencia en esta crisis.

Fidel Castro, Luiz Inácio Lula da Silva y Raúl Castro en 2010 en La Habana, Cuba. Getty Images
Durante los primeros dos gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, entre 2003 y 2010, el vínculo con Cuba, que incluyó el envío de médicos a Brasil, estuvo en primera plana, así como la relación cercana entre Fidel Castro y Lula.
La relación actual, tras los años de Jair Bolsonaro, un crítico de Cuba, en el poder e incluso tras el retorno de Lula, dista mucho de ese monento: puede que Lula dijera el sábado que Brasil se solidarizaba con Cuba, pero en ningún momento envió petróleo a la isla ni intercedió ante Estados Unidos.
Otro caso resonante es el Guatemala, que este martes anunció que pondrá fin al acuerdo que mantiene con Cuba para recibir médicos cubanos en el país. De acuerdo con el comunicado oficial compartido con CNN, la decisión se tomó para “consolidar las capacidades propias del sistema público de salud” del país. Aunque llega pocos días después de que Guatemala firmó un acuerdo comercial con EE.UU.
Giros similares se han dado en los últimos años en Argentina, Bolivia —que también vio la salida de los médicos cubanos del país—, Honduras y Ecuador, países que en el pasado, bajo gobiernos de centroizquierda, impulsaron su relación con Cuba pero que ahora parecen haber puesto paños fríos sobre el vínculo y se han mantenido mayormente en silencio ante esta crisis.
Solo Venezuela y México se mantuvieron constantes, pero tras el derrocamiento de Maduro el peso de la relación regional parece haber caído sobre Sheinbaum.
El bitcoin cayó a su nivel más bajo desde noviembre de 2024.
El Dow Jones perdió 360 puntos, un 0,73%. El S&P 500 cayó 1,25%, retrocediendo después de acercarse brevemente a un récord histórico. El Nasdaq, dominado por empresas tecnológicas, se desplomó 2%.
En un reflejo de la aversión al riesgo, el bitcoin cayó casi 7% en las últimas 24 horas, tocando un mínimo cercano a los US$ 73.000, su nivel más bajo desde la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales. Poco después, el bitcoin se recuperó ligeramente y cotizó justo por debajo de los US$ 75.000.
El bitcoin ha bajado aproximadamente un 41 % desde que alcanzara un máximo histórico por encima de los US$ 126.000 en octubre. El Gobierno de Trump ha promovido políticas favorables a las criptomonedas y el mandatario prometió convertir a Estados Unidos en la “capital cripto del mundo”.

A pesar del apoyo de Washington, el bitcoin ha languidecido desde su pico de octubre. La criptomoneda más grande del mundo por valor de mercado ha fluctuado de precio y ha luchado por recuperar terreno en medio de una serie de ventas masivas.
Mientras las acciones y el bitcoin bajaban, el oro y la plata subían, extendiendo recientes episodios de volatilidad. Los futuros del oro ganaron 6,8% hasta US$ 4.967 la onza troy, mientras que los futuros de la plata se dispararon 10% hasta unos US$ 84,78 la onza troy.
El oro, considerado un refugio en tiempos de incertidumbre, ha superado al bitcoin en rendimiento durante los últimos cinco años, según datos de FactSet.
“La divergencia del bitcoin respecto al oro indica que la mayoría de los inversores actualmente ven al oro como el activo dominante de resguardo de valor, especialmente en periodos de devaluación monetaria, conflictos geopolíticos e incertidumbre sobre las condiciones macroeconómicas”, dijo Gerry O’Shea, jefe de análisis global de mercados en Hashdex en un correo electrónico.
O’Shea añadió que espera que el bitcoin siga mostrando volatilidad en el corto plazo mientras la industria cripto busca mayor claridad regulatoria e integra sus activos a la infraestructura financiera convencional, pero confía en que su atractivo aumentará.
Las acciones caen por inquietudes sobre la IA
Las acciones estadounidenses tropezaron mientras Wall Street asimilaba los desarrollos recientes en la industria de la inteligencia artificial.
La startup de IA, Anthropic, presentó el martes nuevas capacidades para su chatbot Claude, incluyendo la asistencia y realización de tareas asociadas con el trabajo legal. El anuncio avivó temores de interrupciones para las empresas de software que proveen datos y servicios a la industria legal.
La venta masiva se produce en medio de recientes inquietudes sobre la posibilidad de que la IA afecte los modelos de negocio de las empresas de software y amenace su cuota de mercado. Las acciones de Salesforce (CRM) cayeron un 6,85%.
Algunas acciones tecnológicas también están haciendo una pausa mientras los inversores buscan oportunidades en otros sectores, según Daniel Skelly, jefe del equipo de investigación y estrategia de mercados de gestión de patrimonio de Morgan Stanley.
“Es notable que la rotación también esté ocurriendo dentro del propio sector tecnológico, ya que los inversores huyen del software debido a los temores persistentes de disrupción por la IA, y se mueven hacia otros ganadores del momento, como la memoria”, dijo Skelly.
El Nasdaq, que alcanzó su último máximo histórico en octubre, ha caído un 3,18% desde su pico. El Dow, que alcanzó un máximo histórico en enero, está a menos de un 1% de su pico.
Los gigantes tecnológicos Microsoft (MSFT) y Amazon (AMZN) cayeron un 2,87% y un 1,79%, respectivamente. Nvidia (NVDA), la estrella del comercio de IA, cayó un 2,84%, lastrando a los mercados.
Persisten las dudas en Wall Street sobre la rentabilidad real del auge de la IA y si los enormes gastos de las empresas se justificarán a largo plazo. Las acciones de Microsoft cayeron 10% el jueves, borrando casi US$ 360.000 millones en valor de mercado, tras reportar menor crecimiento en ventas en la nube de lo esperado y un aumento en el gasto en IA.
Wall Street se encuentra en plena temporada de resultados corporativos, y los inversionistas analizan proyecciones de gasto y cómo las empresas podrán generar ganancias para justificar sus inversiones.
Las acciones de empresas de software también retrocedieron ante temores de que la IA afecte sus modelos de negocio. Salesforce (CRM) cayó 8%.
Mientras los mercados estaban a la baja, las acciones de Walmart (WMT) subieron un 2,94%, elevando el valor de mercado de la empresa por encima del billón de dólares por primera vez.
Las tensiones geopolíticas se intensifican
Los mercados ampliaron sus pérdidas y la volatilidad aumentó tras el reporte de que Estados Unidos derribó un dron iraní que se acercaba a un portaaviones estadounidense.
El índice de miedo de Wall Street, el VIX, subió un 10%, recortando ganancias después de dispararse hasta un 25%. El VIX cotizó brevemente en 20 puntos, un umbral que señala una volatilidad elevada en los mercados. El Índice de Miedo y Avaricia de CNN pasó de “avaricia” a “miedo”.
Los futuros del petróleo subieron en medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán. El crudo Brent, el referente internacional, ganó un 1,6% hasta US$ 67,33 por barril. El West Texas Intermediate, el referente estadounidense, subió un 1,7% hasta US$ 63,21 por barril.
El índice del dólar estadounidense bajó un 0,28%, deteniendo las ganancias tras un fuerte repunte de dos días.
Mugabe de Zimbabue, el último exlíder africano mencionado en los archivos de Epstein
El expresidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, podría haber tenido vínculos financieros con Jeffrey Epstein, según el último lote de archivos relacionados con el delincuente sexual estadounidense condenado.
En un intercambio de correos electrónicos de 2015 con el empresario japonés Joi Ito, el financiero caído en desgracia sugirió que se acercaran al entonces presidente Mugabe para proporcionar a Zimbabue una nueva moneda después de que el dólar local colapsara debido a la hiperinflación.
Los documentos del FBI de 2017 también publicados contenían testimonio no verificado de una «fuente humana confidencial», que afirmaba que Epstein era un administrador de patrimonio del presidente de Rusia, Vladimir Putin, y brindaba el mismo servicio a Mugabe.
El hecho de que aparezca en los archivos de Epstein no es una indicación de que haya cometido algún delito.
La BBC ha pedido una respuesta a la familia Mugabe.
Robert Mugabe, líder independentista de Zimbabue y presidente durante mucho tiempo, murió en septiembre de 2019 a los 95 años, dos años después de ser derrocado en un golpe de Estado.
Epstein, un financista estadounidense bien conectado y delincuente sexual convicto, fue encontrado muerto en prisión por suicidio mientras esperaba el juicio por cargos de tráfico sexual en agosto de 2019.
Había sido condenado en 2008 por solicitar relaciones sexuales a una niña de 14 años en Florida y completó su sentencia en julio de 2010.
El último lote de archivos publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) muestra la correspondencia por correo electrónico entre Joichi «Joi» Ito y Epstein que tuvo lugar cinco años después.
En respuesta al correo electrónico sobre proporcionar a Zimbabue una nueva moneda, con el asunto «tierra fértil para la exploración», Ito, cuya dirección de correo electrónico está redactada, preguntó si Epstein era amigo de Mugabe, a lo que respondió: «No, pero puedo llamar su atención fácilmente, Zimbabue sería un gran caldo de cultivo, también se supone que es hermoso».

Ito renunció en septiembre de 2019 como director del Media Lab del MIT debido a las donaciones que el centro académico había recibido de Epstein.
La BBC se ha puesto en contacto con el FBI para obtener más información sobre los documentos contenidos en la reciente publicación de los archivos de Epstein, ya que el financista estadounidense habría estado violando las sanciones si hubiera sido el administrador de la riqueza de Mugabe.
Mugabe fue sometido a sanciones estadounidenses desde 2003, y a las empresas y ciudadanos estadounidenses se les prohibió comerciar o realizar transacciones financieras con él.
Zimbabwe y Mugabe aparecen en otra correspondencia en los archivos de Epstein.
Un correo electrónico escrito en abril de 2012 sugería incorrectamente que Mugabe estaba en su lecho de muerte en Italia.
El nombre completo y el correo electrónico del remitente están censurados, pero el mensaje está firmado como «Jonathan». Le pregunta a Epstein por posibles contactos en el país y añade: «Tienen empresas muy buenas si este tipo ya no tiene nada que hacer».

Mugabe tenía entonces 88 años y parecía estar en forma y bien días después de su regreso de Singapur para liderar las celebraciones por la independencia.
Uno de sus viejos aliados, que pidió permanecer en el anonimato, dijo a la BBC que tales inexactitudes sugerían que la información sobre Mugabe era fabricada.
Zimbabwe todavía está gobernado por el partido ZANU-PF de Mugabe y luchó contra la inflación durante décadas tras el abandono del dólar zimbabuense en 2009.
Varios intentos de introducir una nueva moneda fracasaron, pero una moneda respaldada por oro llamada Zig, lanzada hace dos años, ha logrado estabilizar la economía después de un comienzo inestable , aunque muchas personas todavía dependen del dólar estadounidense.
Quién es Tom Homan, el «zar de la frontera» que Trump envió a Mineápolis tras la muerte de Alex Prett

Tom Homan, denominado «el zar de la frontera», fue enviado a Mineápolis, después de que dos ciudadanos estadounidenses murieran en esa ciudad por disparos de agentes federales en menos de un mes.
El último de ellos fue Álex Pretti, un enfermero de 37 años, quien murió el pasado 24 de enero a manos de agentes migratorios. Recibió 10 tiros en pocos segundos.
La Casa Blanca ha dicho que Homan, quien llegó a Minéapolis el martes, será ahora el «principal punto de contacto sobre el terreno».
Esto ocurre mientras se esperaba que Gregory Bovino, el jefe de la patrulla fronteriza de Estados Unidos y rostro público de la campaña de deportación masiva de la administración Trump, abandonara la ciudad con algunos de sus agentes.
El reemplazo de Bovino por Homan ha sido interpretado como un reconocimiento de la Casa Blanca de que se necesitaba un cambio urgente en medio de la creciente preocupación pública generada por las redadas a cargo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
¿Pero quién es Homan y cuáles son las perspectivas sobre su llegada a una de las zonas más convulsionadas por la política migratoria de la administración estadounidense?

«Un hombre duro, pero justo»
Homan, de 64 años, es considerado un aliado clave de Trump y alguien con décadas de experiencia en políticas de inmigración en administraciones republicanas y demócratas.
Es conocido por su postura de «tolerancia cero» con la migración irregular y por ser un férreo defensor de la estrategia de la mano dura para enfrentarla.
