Más allá de rankings: las universidades en América Latina
Mientras en Argentina se intensifican las protestas de estudiantes y profesores contra la política de recorte presupuestario del Gobierno de Javier Milei, en Chile los anuncios de austeridad del mandatario José Antonio Kast también hacen salir a la calle a los universitarios, que ven amenazados los avances en acceso y financiamiento. En ambos países, las críticas apuntan también al impacto en la excelencia y el prestigio de las instituciones.
¿Cómo es la calidad y hacia dónde van las universidades de América Latina y el Caribe? El Informe mundial sobre tendencias de la educación superior 2026 , del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) entrega interesantes datos. «El acceso en América Latina ha estado creciendo en los últimos años. En muchos países vemos una mayor participación en la educación superior», destaca a DW el Dr. Borhene Chakroun, director de IESALC.
Ranking QS América Latina: Top 15 universidades 2026
| Universidad | País | Ciudad | Puntaje promedio | |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Pontificia Universidad Católica de Chile | Chile | Santiago | 100100100 |
| 2 | Universidad de São Paulo | Brasil | São Paulo | 999999 |
| 3 | Universidad Estadual de Campinas | Brasil | Campinas | 989898 |
| 4 | Tecnológico de Monterrey | México | Monterrey | 959595 |
| 5 | Universidad Federal de Río de Janeiro | Brasil | Río de Janeiro | 949494 |
| 6 | Universidad Estadual Paulista | Brasil | São Paulo | 939393 |
| 7 | Universidad de Chile | Chile | Santiago | 939393 |
| 8 | Universidad de los Andes | Colombia | Bogotá | 919191 |
| 9 | Universidad Nacional Autónoma de México | México | Ciudad de México | 909090 |
| 10 | Universidad de Buenos Aires | Argentina | Buenos Aires | 888888 |
| 11 | Universidad de Concepción | Chile | Concepción | 878787 |
| 12 | Universidad Nacional de Colombia | Colombia | Bogotá | 878787 |
| 13 | Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro | Brasil | Río de Janeiro | 868686 |
| 14 | Universidad Federal de Minas Gerais | Brasil | Belo Horizonte | 858585 |
| 15 | Pontificia Universidad Católica del Perú | Perú | Lima | 848484 |
La tasa bruta de matriculación para la educación superior en la región subió de 40 a 53 por ciento entre 2013 y 2023. Se sitúa por sobre el promedio mundial de 43 por ciento, pero muy por debajo de Europa y Estados Unidos, donde es cercana al 80 por ciento. Pero, a pesar del alza en la matrícula, la tasa de graduación latinoamericana es apenas del 24 por ciento. Otra característica regional es que aquí se da el mayor porcentaje de participación de universidades privadas, con un 49 por ciento.
¿Qué dicen las clasificaciones?

En un intento de medir la calidad, los rankings se han vuelto populares. Según las metodologías y criterios de cada uno -prestigio, mayor formación de sus docentes, distinciones, investigación o publicaciones, entre otras-, varía mucho la presencia y el lugar de las universidades latinoamericanas en el listado.
En el último Ranking QS Mundial, elaborado por la consultora británica Quacquarelli Symonds, la Universidad de Buenos Aires (UBA) es la latinoamericana mejor ubicada, en el puesto 84. En las clasificaciones regionales que elabora esta consultora, con parámetros más específicos, algunos puestos difieren. En el Ranking QS de América Latina figura en primer lugar la Universidad Católica de Chile.
Marco Wandercil, Dr. en Educación por la Pontificia Universidad Católica de Campinas, observa algunas tendencias generales en los rankings internacionales. «Primero, pocas universidades latinoamericanas logran alta visibilidad internacional. Segundo, las universidades públicas tienen un protagonismo importante, especialmente en países como Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia. Tercero, las instituciones que mejor aparecen suelen ser universidades históricas, consolidadas, intensivas en investigación y con fuerte reputación académica», dice a DW.
«El ranking no es una herramienta perfecta cuando se mide la calidad de la educación superior», advierte, por su parte, Borhene Chakroun. Este instrumento no logra evaluar adecuadamente el desempeño de las instituciones de la educación superior, en cuanto no aborda aspectos como, por ejemplo, el compromiso con la comunidad.
Más allá de los rankings
Los rankings son instrumentos útiles, pero deben ser interpretados con cautela, considera Wandercil. «Nos ofrecen una fotografía parcial, no una radiografía completa de la calidad de las universidades latinoamericanas», señala el profesor investigador del Programa de Posgrado en Educación de la Universidad Municipal de São Caetano do Sul (USCS).
Muchas veces sus criterios favorecen el modelo de universidades del Norte global, que tienen grandes presupuestos, alta producción en inglés, fuerte internacionalización o vínculos con premios internacionales como el Nobel, entre otras características. No siempre recogen la labor y particularidades de las universidades latinoamericanas, que atienden problemas y desafíos locales, sostienen hospitales universitarios, tienen impacto social y contribuyen a las políticas públicas. Todo esto con menor financiamiento, infraestructura e inversión en ciencia y tecnología.
Con todo, las clasificaciones muestran que la región tiene «universidades relevantes, con tradición académica, producción científica importante y reconocimiento regional e internacional», afirma Wandercil. Algunas de ellas tienen más de cien años de historia, con reconocimiento internacional y fuerte capacidad científica.
«Más allá de los rankings, yo calificaría las universidades latinoamericanas como instituciones profundamente relevantes para el desarrollo social, científico, cultural y democrático de la región», subraya Wandercil. «Son mejores de lo que muchas veces los rankings consiguen mostrar. Pero también es cierto que necesitan fortalecer investigación, internacionalización, gobernanza, financiamiento estable, innovación y mecanismos internos de evaluación y mejora continua», agrega.
América Latina: mejores universidades por país en el Ranking QS América Latina
| País | Universidad | Lugar en Ranking QS América Latina |
|---|---|---|
| Chile | Pontificia Universidad Católica de Chile | 1 |
| Brasil | Universidad de São Paulo | 2 |
| México | Tecnológico de Monterrey | 4 |
| Colombia | Universidad de los Andes | 8 |
| Argentina | Universidad de Buenos Aires | 10 |
| Perú | Pontificia Universidad Católica del Peru | 15 |
| Costa Rica | Universidad de Costa Rica | 19 |
| Venezuela | Universidad Central de Venezuela | 35 |
| Ecuador | Escuela Superior Politécnica del Litoral | 36 |
| Uruguay | Universidad de la República | 41 |
| Guatemala | Universidad de San Carlos de Guatemala | 136 |
| Paraguay | Universidad Nacional de Asunción | 149 |
| Panamá | Universidad Tecnológica de Panamá | 151-160 |
| Bolivia | Universidad Mayor de San Andrés | 161-170 |
| Honduras | Universidad Nacional Autónoma de Honduras | 201-250 |
| El Salvador | Universidad Centroamericana José Simeón Cañas | 301-350 |
| Nicaragua | Universidad Centroamericana | 401+ |
Hacia una mejor educación superior
América Latina es una región sumamente heterogénea en cuanto a tamaño del sistema universitario, composición pública y privada, inversión estatal, regulación o investigación. «México, Brasil, Colombia y Argentina concentran un número elevado de universidades. En el conjunto de América Latina predominan las universidades privadas, pero en países como Brasil, Cuba, Ecuador, Perú y Venezuela hay una presencia pública muy significativa», describe Wandercil.
El experto observa que Brasil destaca por un sistema de posgrado muy consolidado y una importante producción científica. México y Argentina tienen universidades históricas con gran reputación académica. Chile presenta instituciones con alto nivel de internacionalización y fuerte presencia en rankings, mientras que Colombia ha avanzado en acreditación, investigación y diferenciación institucional.
«Hay mejoras importantes en calidad, equidad y acceso. Pero son mejoras incompletas y desiguales», alerta el académico de USCS. Más investigación, programas de posgrado y publicaciones científicas, consolidación de sistemas de evaluación y acreditación, ingreso de sectores sociales antes excluidos, pero persisten problemas de financiamiento, precarización del trabajo docente, desigualdad entre instituciones y baja inversión en ciencia y tecnología. Los avances tampoco son parejos en una región marcada por profundas desigualdades.
«Un punto importante es que ha aumentado la movilidad regional entre estudiantes de un país a otro. Argentina es el que está atrayendo mayor número de estudiantes, pero también figuran otros países, como Chile, Perú y Colombia», indica Chakroun.
Máxima presión: «Cuba está sangrando hacia el colapso»

Las cuatro mayores cadenas hoteleras extranjeras en Cuba ―las españolas Meliá e Iberostar, la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago Internacional―, recortaron o cerraron sus operaciones en la isla esta semana, en medio de la cada vez mayor presión del Estados Unidos de Donald Trump por forzar un cambio de régimen en La Habana.
«Lo significativo acá es que la presión de Estados Unidos por fin ha hecho retroceder a empresas extranjeras con un largo historial de participación en Cuba», comenta a DW Ricardo Torres, economista cubano de la American University. En esa lista entraron, en el último mes, la naviera alemana Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM. Antes, anunciaron sus retiradas también la aerolínea española Iberia o la minera canadiense Sherrit, entre otras.
Al embargo petrolero impuesto a la isla en enero de 2026, le han seguido varias tandas de sanciones a organizaciones políticas y empresariales gubernamentales, así como a los más altos funcionarios y a algunos de sus familiares ―incluido el presidente Miguel Díaz-Canel y miembros de la familia Castro―. La más reciente vuelta de tuerca amenaza además con sanciones secundarias a entidades que mantengan relación con los sancionados.
En consecuencia, el Banco Central de Cuba anunció la víspera el cese de los servicios financieros internacionales Visa y Mastercard. El banco extranjero que los procesaba ―y cuyo nombre no se reveló― interrumpió su relación con FINCIMEX S.A., el brazo financiero de GAESA, el Grupo Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) que está en el centro de las sanciones de Washington.

GAESA, en la mira de Estados Unidos
El 5 de junio de 2026 se cumple el plazo concedido por Estados Unidos a las empresas extranjeras con negocios en Cuba para liquidar las «operaciones que involucren a GAESA», que controla amplios sectores de la economía cubana (entre un 40 y un 70 por ciento, en dependencia de la fuente).
Sancionando a GAESA, Estados Unidos «hace muy difícil, si no imposible para muchas empresas extranjeras continuar sus actividades económicas en Cuba», especialmente en el turismo, explica a DW el economista político Paolo Spadoni, experto en turismo cubano en la Universidad de Augusta y coautor de The Cuban Tourism Industry: Evolution, Challenges, and Prospects.
«Es un golpe muy fuerte a una economía ya muy debilitada», con el turismo, las remesas y las exportaciones de servicios como fuentes más importantes de ingresos en divisas, aclara Spadoni. Y recuerda que el Ejecutivo de Trump ya había puesto trabas a las remesas de migrantes en EE. UU. y forzado la salida de brigadas médicas cubanas de varios países.
El «estrangulamiento» del país afecta a la población
Mientras Estados Unidos demuestra que está dispuesto a ejercer máxima presión y al Gobierno de la isla se le acaban las opciones para esquivar sus sanciones, la población cubana verá una «intensificación de la escasez y las dificultades diarias», advierte desde Washington Ricardo Torres.
«Esta vez, las sanciones sí apuntan a un estrangulamiento del país, lo cual afecta a la población, aunque aparentemente solo estén dirigidas a funcionarios sancionados», observa el también economista cubano Mauricio de Miranda, profesor de la Universidad Javeriana en Cali, en Colombia, y codirector del think tank CubaxCuba.
“Trump busca la asfixia de Cuba para que haya un estallido social y tenga el pretexto para intervenir”, denunció el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en entrevista con elDiario.es. «La UE y España tienen que proteger a su empresariado y a sus ciudadanos. No pueden permitir que les impongan leyes extraterritoriales desde otro país», reclamó.
Fujimori y Sánchez cierran campaña presidencial en Perú

Los dos candidatos a la presidencia del Perú cerraron este jueves (04.06.2026) su último llamamiento a los electores antes de un balotaje que se anuncia muy reñido, en un contexto de temor por la delincuencia y la inestabilidad política que azotan al país.
La derechista Keiko Fujimori y el candidato de izquierda Roberto Sánchez celebran mítines en Lima antes de la votación del domingo 7 de junio a la que están llamados a votar casi 27 millones de peruanos.
Fujimori, del partido Fuerza Popular ganó la primera ronda con 17,1% de los votos, mientras que Sánchez, de Juntos por el Perú, obtuvo el 12%, según el Jurado Nacional de Elecciones.
Sus partidarios, reunidos en la capital con banderas y pancartas, defienden cada uno la visión política de su candidato.
«No podemos dejarlos ganar con el comunismo y el terrorismo», afirma Mérida Delgado Pérez, de 65 años, partidaria de Keiko Fujimori, y que expresa su temor por una victoria de la izquierda que, según ella, pueda llevar a Perú por el camino que siguieron Venezuela o Cuba.
Los últimos sondeos sitúan a ambos candidatos cabeza a cabeza, con todavía casi uno de cada cinco electores indecisos a pocos días de la votación.
Keiko, de 51 años, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), promete una política de firmeza frente a la inseguridad, mientras que Roberto Sánchez, de 57 años, aliado del expresidente encarcelado Pedro Castillo, se presenta como el candidato del cambio al servicio de las regiones pobres y rurales.

Seguridad en Perú
La ciudad de Lima registró 23 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2025, tres veces más que cinco años antes, según datos oficiales.
«La seguridad se ha deteriorado fuertemente en Perú y esperamos que la persona que llegue al poder pueda mejorar la situación», explica a la AFP Jeanette Cordón, enfermera de 32 años, que votará por Keiko Fujimori.
Los partidarios de la candidata de derecha elogian el papel desempeñado por su padre en la derrota de las guerrillas que desangraron el país en los años 1980 y 1990, y en la estabilización de la economía, mientras que sus detractores recuerdan su condena por corrupción y violaciones de los derechos humanos.
Roberto Sánchez, por su parte, se ha presentado como la voz de los electores pobres y de las áreas rurales, al prometer un «cambio radical» y acusar a las élites y al Parlamento de ser responsables de años de inestabilidad.
«Keiko representa la continuidad de una dictadura heredada de su padre. En cambio, Roberto Sánchez va a devolver la voz a los habitantes de la sierra andina que han sido totalmente olvidados», dice Cristina Sotomayor, de 63 años.
«Viví la época de su padre, que estuvo marcada por una corrupción total», añade esta administradora en una empresa frigorífica. Perú ha tenido ocho presidentes desde 2016.
mg (afp, efe)
«La élite cubana está más consolidada que la venezolana»

ntre la resistencia al régimen, las demandas de cambio y el debate sobre una eventual intervención estadounidense, tres artículos de la prensa alemana ponen el foco en el presente y el futuro de Cuba.
La prensa alemana se ocupa, también esta semana, de la situación en Cuba. El medio alemán ZEIT Online comenta la actual situación de presión sobre la isla, comparándola con la de Venezuela tras la caída de Maduro:
«‘Puedo hacer con Cuba lo que quiera’, dijo Trump en marzo. La caída de Cuba era solo cuestión de tiempo. La dirigencia cubana lo ve de otra manera. El presidente Díaz-Canel calificó las sanciones estadounidenses de ‘fascistas y criminales’. Aseguró que cualquier ataque provocaría un ‘baño de sangre’. (…)
Cuba no es Venezuela. Allí, tras la caída de Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el liderazgo para colaborar con la administración Trump. En Cuba no hay nadie que pueda desempeñar ese papel. Después de casi 70 años en el poder, la élite cubana está más consolidada que la venezolana. No existe ninguna figura visible dentro de la dirigencia que esté dispuesta a someterse a Estados Unidos y a renunciar por completo al control estatal de la economía.
Una intervención estadounidense no tomaría por sorpresa a los gobernantes cubanos. Han observado lo ocurrido en Venezuela, han aprendido de ello y se han preparado. Aunque las fuerzas armadas cubanas carecen de recursos y son muy inferiores militarmente a las de Estados Unidos, además de contar con equipamiento obsoleto, el régimen puede apoyarse en otro factor: el costo que una intervención tendría para Washington. Las imágenes de soldados caídos. Y una guerra potencialmente larga y desgastante que Trump difícilmente podría permitirse en el plano interno».

«El miedo a un ataque y a la muerte disminuye»
Por su parte, el 4 de junio, el diario Tagesspiegel publicó una entrevista con José Daniel Ferrer, opositor cubano residente en Miami. Estos son algunos extractos:
«—Señor Ferrer, ¿cree que Estados Unidos atacará pronto a Cuba?
—Estoy bastante seguro de que sí. Y, desde mi punto de vista, sería deseable. Más deseable aún sería, por supuesto, que el régimen comunista abandonara el poder y abriera el camino a elecciones libres y democráticas. Pero no se puede creer seriamente que eso vaya a ocurrir.
—¿Entonces desea una intervención militar en su país?
—Antes del 3 de enero, mi respuesta —y probablemente la de la mayoría de los cubanos— habría sido: de ninguna manera. Cuando se hablaba de una intervención, uno pensaba en Afganistán, Irak o Libia. Eso no termina bien, nadie puede desear algo así para su propio país.

Pero, tras el ataque de Estados Unidos contra Venezuela, vimos que una intervención militar también puede llevarse a cabo sin un gran número de víctimas civiles ni el despliegue de tropas terrestres. Tal vez incluso sea la única oportunidad que nos queda.
—Sin embargo, la operación militar en Venezuela, en la que fue secuestrado el gobernante autoritario Nicolás Maduro, tampoco ha conducido a un cambio de régimen.
—Es cierto. Pero al menos vemos una posibilidad de democratización: los presos políticos están siendo liberados, la gente vuelve a organizarse y a salir a las calles. Durante décadas intentamos todo tipo de caminos para lograr una Cuba libre, y nada funcionó. Mientras tanto, las personas pasan horas e incluso días sin electricidad ni gas; faltan alimentos, medicamentos y atención médica. En ese contexto, el miedo a un ataque y a la muerte disminuye, porque el miedo a la muerte ya está presente de todos modos.»
«Queremos un cambio pacífico, construido por los propios cubanos»
En tanto, el 1 de junio, el diario Tagesspiegel ofreció una semblanza de la opositora cubana Marthadela Tamayo:
«Tras terminar sus estudios, Tamayo comenzó a trabajar como profesora. Pero cuando quiso regresar a su escuela después de un embarazo, le prohibieron ejercer su profesión. ‘Me excluyeron porque mi forma de pensar no estaba en sintonía con las ideas de la Revolución’, cita como explicación. (…)
En 2015, Tamayo tomó una decisión: ‘Si realmente quieren que me convierta en disidente, entonces lo seré’. (…) «Hoy, Tamayo y su esposo, Navarro, gestionan en su apartamento tanto una oficina para activistas como un centro cultural.» (…)
«Ambos también organizan actividades culturales para niños en la periferia de La Habana. ‘Trabajamos desde la base’, dice Tamayo. ‘Este Estado debe abrirse por fin a sus ciudadanos. Tampoco queremos que venga Trump’, afirma. ‘Queremos un cambio pacífico, construido por los propios cubanos'».
